dimarts, 10 d’abril de 2018

Guía para construir escenografía (1)

Saludos,

hoy os traigo el primero de una serie corta de artículos dedicados a la construcción de escenografía para wargames. Es muy agradable percatarse de como, al igual que en el pintado de miniaturas, la calidad de la escenografía ha mejorado a pasos agigantados a lo largo de los últimos 10-15 años. Y esto no sólo se debe a una mayor atención de los entusiastas del hobby hacía este aspecto sino también a la proliferación de empresas dedicadas a ello. Cabe añadir que aunque voy a centrarme en el mundo de la fantasía medieval, la mayor parte de mis recomendaciones pueden aplicarse totalmente a otros universos. Sin más, vamos a ello!



El pintado de nuestras miniaturas es un elemento fundamental para poder submergirse en la acción durante una partida de nuestro wargame favorito. El segundo elemento, menos explotado por varias razones, es la escenografía que rodea la partida. Al igual que en una obra de teatro o en una película, el guión y el trabajo de los actores son primordiales, pero si además envuelves el conjunto en un ambiente adecuado, en lugar de hacerlo sobre un escenario vacío, el producto final gana enteros.

Así pues, en este artículo nos proponemos analizar este parte del hobby desde un punto de vista tanto teórico como práctico.

Lo primero que quiero subrayar es que os animéis -si aún lo habéis probado- a realizar vuestros propios elementos de escenografía y/o tableros de juego. No sólo constituye un hobby en sí mismo, sino que además puedes interactuar con ellos en tus partidas, ya sea mediante coberturas detrás de una barricada, asaltando un edificio o recorriendo las almenas de un castillo. La escenografía está ahí para eso, no sólo como telón de fondo (que también). No te preocupes si tu ejército es de los Reinos Ogros, de Tiránidos o de Elfos Silvanos; siempre hay elementos de escenografía temáticos a vuestro alcance.

He aquí que ya he mencionado algunos de los puntos más importantes que, en mi opinión, deben tenerse en cuenta antes de ponernos manos a la obra. Vamos a desarrollarlos a partir de este esquema, un orden de prioridades que debe buscar todo elemento de escenografía:


  1. Jugabilidad
  2. Adecuación con el trasfondo, el ejército y el tablero
  3. Materiales y herramientas adecuados
  4. Fácil almacenaje



Jugabilidad


Puedes tener un hermoso bosque o un puente sublime, pero si no es jugable, es decir, si no puede tener un papel activo durante tus partidas, no va a servir de mucho. Ojo, eso no significa que no puedas construir otros elementos que verdaderamente busquen tan sólo envolver el espacio del tablero, como un acantilado en un flanco de la mesa o un bosque terriblemente denso, pero siempre son más útiles (y divertidos) aquellos elementos en los que puedan adentrarse tus tropas. Así que procura que tu escenografía sea transitable. Siguiendo el caso anterior, se trataría de encontrar el modo en que las miniaturas puedan pasar por un bosque sin demasiados problemas o construir un puente con un ancho tal que puedas mover una unidad sin problemas.

Por internet corren numerosos ejemplos a no seguir. Un buen ejemplo son algunos castillos que, por sí solos, son una maravilla, pero que a la práctica son injugables: no hay espacio para desplegar las tropas, no hay sitio por donde meter el brazo y calcular distancias o mover miniaturas, etc. Hay mucho esfuerzo invertido que hubiera sido mejor empleado en planificar mejor su construcción teniendo en cuenta las reglas y la dinámica de cada juego. Al fin y al cabo, si has construido algo con tanto esfuerzo, ¡lo que vas a querer es que sirva de algo a tus tropas!

Tablero de Warhammer World ambientado en el universo de Warhammer 40.000. Sin ninguna duda es brutal, pero es útil? o jugable? Para empezar el tablero tiene un ancho de 2,40m así que a no ser que tengas los brazos de Pau Gasol, tus tropas nunca llegarán al combate cuerpo a cuerpo (¡¡a ver si era eso lo que buscaban!!). En lo que respecta a la fortaleza es evidente que no hay sitio por donde medir ni mover las miniaturas.
Tablero del Ludic Incoming Club de Roma. Mismo problema?
Pues no. Ellos encontraron la solución creando un tablero enorme en forma de U. La parte interior de la U es un módulo que se quita para poder entrar y maniobrar.


El caso de los bosques, uno de los elementos mas comunes en cualquier tablero, es paradigmático. Un bosque se define, precisamente, por ser poco transitable y lleno de árboles, así que choca bastante con la jugabilidad. Hasta hace algunos años, si una unidad entraba en un bosque, la solución pasaba por dejar la unidad tocando la peana del bosque y marcar con dados la posición exacta de ésta dentro del bosque. Luego llegaron los kits de bosque de Citadel, de plástico, que se podían encajar y desencajar de su peana y la cosa mejoró.

Bosque de Citadel

Actualmente, podemos ir un paso más allá utilizando árboles más realistas. Mi recomendación es que coloquéis imanes entre los árboles y la peana del bosque (que no sea muy fuerte para no destrozarlos de tanto tocarlos pero que a la vez se mantengan en pie). De esta forma podréis tener un bosque denso y transitable al mismo tiempo; simplemente quitad cuantos árboles sean necesarios cuando una unidad penetre en su interior.


Adecuación


Este es tambien un error muy común tanto en modelistas novatos como experimentados. Cuando jugamos una partida de Confrontation buscamos hacerlo en el universo de Confrontation; cuando jugamos a ESDLA, en el universo de ESDLA, y así sucesivamente. Y dejémoslo claro: ninguno de ellos es un wargame histórico y por tanto, ni necesitan, ni pegan, con escenografía histórica. Es otro estilo. Y eso sin hablar de la escala y las proporciones, que pueden ser diferentes. Imagináos a Stan Lee dibujando a Spiderman sobre un lienzo de J.P. David. Ni con cola, verdad? Aunque ambos sean maestros de la pintura, sus estilos son incompatibles. Pues en los wargames ocurre lo mismo.

En la misma linea podemos hablar del pintado de la escenografía. Aunque creo que debemos tender hacia el realismo, también es necesario aplicar cierto aire de fantasía en nuestros elementos. ¿Como? utilizando colores más subidos (más potentes), con contrastes fuertes entre ellos. Dicho de otra forma, tal y como pintamos nuestras miniaturas.

Un buen ejemplo de pintura: tiende al realismo pero todos los colores están subidos de tono, lo que proporciona un mayor contraste y una sensación de ambientación fantástica.


Todo lo cual nos lleva a la inspiración. Coge ideas de novelas, ilustraciones, fotos o vídeos de tu universo favorito y a partir de ahí crea tus propios elementos. En este sentido, y en el caso concreto de Warhammer, los videojuegos que están apareciendo, como el Warhammer: Total War son una gran fuente de inspiración. Pero esto va mucho más allá. Hay montones de imágenes en internet que serían un placer de construir en tres dimensiones.






Sólo algunas de la imágenes que me han servido de inspiración para el proyecto que tenemos entre manos.

No hay mejor manera que adecuar la escenografía a tu juego que haciendo elementos propios de tu raza/ejército. ¿Juegas con Hombres lagarto? Construye un montón de peanas de selva, un pequeño pantano y una estatua derruida. ¿Un ejército Tau? lineas de defensa con el estilo arquitectónico típico de esta raza xenos. Y una manera fácil de conseguirlo es utilizando piezas de tus cajas de restos.

En esta torre de vigilancia de los elfos oscuros se utilizaron colores típicos de este ejército y piezas o partes de miniaturas de la gama: esqueletos, un altar de Khaine (tendréis que creerme, está detrás de la torre de la derecha...), estandartes de los lanceros elfos oscuros, así como puertas y otros detalles de la gama Citadel.



En este otro proyecto se utilizaron materiales más baratos (cartón pluma, especialmente) y se siguió el mismo patrón: colores identificativos (tanto para la construcción como para las rocas) y piezas de la gama de los Altos Elfos: maestros de la espada y leones como estatuas, glifos de los escudos a modo de decoración, estandartes, etc.


Materiales y herramientas


Al igual que os aconsejaba en el artículo sobre el pintado de ejércitos, aquí es, si cabe, aún más importante el uso de las herramientas y de los materiales adecuados. Tendréis que cortar y pegar montones de piezas, así que mejor hacedlo con la mejor herramienta en cada caso y os ahorraréis mucho tiempo y esfuerzo. Y también evitaréis desmoralizaros ante un eventual gran volumen de trabajo.

La parte negativa es que este material es caro. No hablo de la cola blanca, el superglue y la cuchilla de modelismo que me supongo que todos tendréis en mayor o menor cantidad y que son materiales que se usan de todas formas para montar las miniaturas. Me refiero a sierras, poliestireno extruido, madera de balsa, DM, dremel, etc. Esto es así y no debemos engañarnos; según el proyecto que desees llevar a cabo, la inversión económica puede notable.

Y es que cada elementos de escenografía requiere unos materiales (y unas herramientas relacionados con ellos) concretos. Sin embargo hay algunos materiales que se usan mayoritariamente y que os detallo a continuación con algunos trucos y sugerencias:

Base del elemento: el mejor material para realizar la base de cualquier elemento de escenografía son las láminas de un tipo de conglomerado de madera llamado DM (Densidad Media). Éstas se venden en cualquier tipo de gran superficie de bricolaje. No son excesivamente caras y sí muy útiles para trabajar. Os recomiendo un grueso de 3mm, que es suficiente para que no se combe con el tiempo y lo bastante fino para que no parezca que las minis tengan que subir un escalón para entrar en el bosque. De todos modos, una vez recortado (con una sierra fina o una cuchilla grande) utilizad la cuchilla de modelismo (o una lima muy grande) para rebajar la arista y evitar ese "escalón".

Volumen: la mayor parte de aficionados utilizan poliestireno extruido para dar volumen a sus colinas, bosques, acantilados o incluso las paredes de un castillo. Se trata de una versión mucho más buena (y cara) que el porexpán blanco de toda la vida. Los hay en varios colores y acabados y no es tan fácil de conseguir como parece, pero en tiendas de manualidades y papelerías pueden tenerlo en tamaño Din A4 (297x210mm). El grosor también varía, pero os aconsejo que se al menos de 4 o 5cm para poder trabajar bien con él y sacarle el máximo rendimiento. En formatos más grandes los venden en tiendas de construcción, pero en la mayoría se venden de muy poco grosor, con lo que no nos ayuda demasiado.

También es importante remarcar que aplicar no debemos aplicar superglue o pintura en spray encima de él, porque los componentes químicos de ambos productos se comerán el poliestireno (cuanto más bueno/caro sea, menos se lo comerá, eso sí). Así que para pegarlo podéis utilizar cola blanca o pegamentos especiales para ello. Si habéis modelado una montaña o un relieve sobre el poliestireno y queréis pintarlo, aplicad antes una capa de cola blanca (lo más barato y rápido), de masilla o de resina por encima.




  • Truco: si utilizáis cola blanca entre la base y el poliestireno/corcho o cualquier otro material para dar volumen, no echéis un hilo de cola, sino pegotes aquí y allá. La razón es que, al secarse, la cola blanca se retrotrae y eso acaba dando lugar, por ejemplo, a que se combe la base de nuestro elemento. Esto es aplicable a cualquier otro elemento donde haya una gran extensión que pegar.

Otra buena forma de crear grandes volúmenes es la espuma de poliuretano. Esta espuma se vende en botes y funciona como la nata montada: le aplicas un chorro y sale una espuma blanca que va creciendo. MUCHO. Así que cuidado con el chorro porque con el paso de los minutos se expande de lo lindo. Lo bueno de este producto es que una vez endurecido puede trabajarse como el postireno extruido. Aquí tenéis un tutorial en youtube donde lo comprenderéis mejor.

El resultado final con la espuma de poliuretano: las montañas grises del fondo. No es lo más realista, pero sumamente rápido y notablemente barato. La obra pertenece, de nuevo, a Ludic Incoming Club.

Cartón pluma: muy apto en construcción de edificios, especialmente de temática futurista (demasiado lisos para ambientación rústica medieval). Barato y fácil de cortar y pegar.

Un buen ejemplo del trabajo con cartón pluma, de Juan Scamander Miniaturas


Madera de balsa: un clásico. Se vende en muchos tamaños ya sea en láminas o en listones (planos, cuadrangulares o redondos), y se utilizan especialmente en temática de fantasía medieval para representar columnas de madera, bastidas, suelos de tablones, etc. pero también para construir el esqueleto de otras muchas estructuras. Muy recomendable por su bajo coste, fácil trabajo y la enorme variedad de soluciones que nos pueden aportar.



Estas torres de asedio fueron construidas casi exclusivamente con madera de balsa.


Árboles y vegetación: no os compliquéis la vida intentando construir vuestros árboles, es una ardua tarea. Actualmente se pueden conseguir árboles de todo tipo y tamaño a muy buen precio. El panorama en este sentido ha cambiado mucho en los últimos 15 años. Yo os recomiendo la marca Noch, especializada en modelismo ferroviario: calidad y precio asequible. Pero hay muchas otras marcas de calidad similar.

Masillas: en muchas ocasiones necesitaremos masilla para tapar el vacío entre algunas piezas o modelar algunos volúmenes. No utilicéis masilla verde porque os vais a dejar mucha, es cara, es menos fácil de trabajar y quedará tan disimulado como utilizando otro tipos de masillas. La opción más rentable para trabajar superficies que no necesiten un trabajo posterior, como los suelos, es la masilla de carpintero. Si en cambio, necesitáis rellenar unos huecos más finos y trabajarlos para que queden disimulados, os recomiendo la masilla epoxi (disponible en muchas tienda de modelismo). Para que os hagáis una sencilla idea, si el tacto de la masilla verde es como un chicle, la de la epoxi es más parecido al barro de cocer.


Ambos ejemplos han sido modelados con masilla epoxi, lo que les confiere un aspecto más rugoso y se asimila (disimula) mejor con el resto de la pieza.


Pinceles y pinturas: si no queréis morir en el intento, utilizad pinceles grandes para pintar escenografía (tamaños del 12 al 20, normales o planos) y dejad los más pequeños para los últimos detalles. Y aprovechad también para sacar partido a vuestros botes de imprimación; es espectacular lo que se puede conseguir con ellos y el tiempo que nos ahorramos.

Plasticard: las láminas de plasticard son hojas de plástico de varios grosores que pueden ser lisas o contener algún tipo de grabado: imitación a piedra, a madera, a suelo industrial, etc. Puede resultar muy útil tanto en escenografía como para las penas de nuestro ejército o banda. Ya sabéis que mismo las he utilizado para el adoquinado de la ciudad de Kislev y estoy muy contento con ellas; proceden de la empresa PlastCraft Games, de Alicante y tienen en su catálogo bastantes modelos interesantes. Os pongo el enlace porque están láminas no son muy fáciles de encontrar.


  • Truco: las láminas lisas y de poco grosor son ideales para estandartes. Para que no queden totalmente lisas mi truco consiste en calentarlas con un mechero por debajo, sin que la llama llegue a tocar el plasticard. En cuanto éste se calienta, se deforma, momento que rápidamente aprovecharemos para arrugarlo un poco para que parezca que ondea al viento.
El resultado final del estandarte



Por último me gustaría recalcar la importancia de que se utilicen materiales lo más resistente posibles. Esto significa que van a durar más, pero también que van a ser más caros y más difíciles de trabajar. Una buena opción para endurecer aún más nuestra escenografía es recubrirla con una capa de resina, que es lo que hacen en la genial empresa Scenery Planet. Personalmente no he probado aún esta opción, pero la tengo en el tintero.

Almacenamiento


Esto es algo que también debe tenerse en cuenta, dado que la escenografía ocupa mucho espacio. Si no tenéis armarios donde guardar vuestras colecciones, guardadlos en cajas (el polvo, por muy limpios que seáis, siempre va a estar ahí, y es un gran enemigo). Así que si vais a construir elementos muy grandes hacedlos desmontables para que puedan almacenarse fácilmente... ¡y lejos del alcance de menores, parientes insensatos o mascotas curiosas!

Evidentemente, tener un espacio fijo donde jugar vuestras partidas, ya sea en un club o en el garaje de vuestra casa, es de gran ayuda, pero no todos disponemos de tanto espacio (bueno, yo sí tengo un garaje, pero al final se va a quedar pequeño!).

Así pues, mi recomendación en este sentido es que diseñéis con atención vuestro siguiente elemento de escenografía teniendo en cuenta también su posterior almacenaje.

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Y hasta aquí este primer artículo sobre escenografía. Espero que os sirva de ayuda para lanzaros a por vuestros proyectos o que al menos os haya aportado nuevos puntos de vista.  Recordad que la función de la escenografía es doble: interactuar en el juego y submergirnos en la partida. Ambos pilares son igualmente importantes y deberéis tenerlos en cuenta en el momento de diseñar vuestro futuro proyecto.

En próximos artículos hablaremos de tableros de juego y de empresas de escenografía que hay en el mercado. Hasta entonces,

un saludo!

4 comentaris:

  1. Muy bueno como siempre. Desando mas artículos como este.

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  2. Genial el artículo! Y menuda "empresa" tenéis montada con la ciudad de kislev. Atento a nuevos artículos.

    Un saludo!

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  3. Un articulo estupendo! y gracias por nombrarme y mostrar mi proyecto de fortaleza :P Pero he de decir que pese a que dices que el carton pluma no es ideal para tematica medieval... te aconsejo ver los avances que he realizado, todos los ladrillos son de carton pluma tallado y queda casi el mismo efecto que la piedra real con sus relieves y textura;)

    un abrazo y espero ver novedades de vuestro proyecto!

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